Samba da Bênção (Vinicius de Moraes e Baden Powell)
LA SAMBA ES UNA FORMA DE ORACIÓN, ASÍ QUE CELEBREMOS LA VIDA Y LA POESÍA EN LA VOZ DE MARÍA BETHÂNIA.
Poemas/Textos/Entrevistas/ Una mirada que vaga por el mundo bajo la máxima de Lou Andreas Salomé: "Deja que todo te suceda, la belleza y el espanto."
LA SAMBA ES UNA FORMA DE ORACIÓN, ASÍ QUE CELEBREMOS LA VIDA Y LA POESÍA EN LA VOZ DE MARÍA BETHÂNIA.
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7/18/2009 07:41:00 PM
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6/01/2009 09:39:00 AM
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Etiquetas: CHANSON DEL GUERRERO
PARA CELEBRAR EL COMIENZO DEL FIN DE SEMANA.
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5/23/2009 01:22:00 AM
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JUAN CRUZ - Madrid - 17/05/2009 Murió Mario Benedetti. El poeta resistente, que vivió el exilio y la enfermedad (un asma pertinaz, obsesiva) le fueron rompiendo, pero él se mantuvo siempre "en defensa de la alegría". Finalmente, una agonía causada por un fallo intestinal, que hizo deprimentes sus últimos días, le rompieron del todo, y murió ayer a los 88 años, en su tierra, Montevideo. Nació en Paso de los Toros, pero esta urbe que parece un microcosmos literario fue el lugar al que volvió siempre, de todos los exilios. Era al final (y esta expresión la acuñó él) un desexiliado. Pero su alma sufrió las heridas de todos los exilios. Su muerte se produjo semanas después de su última hospitalización por fallos multiorgánicos que al final le cegaron el humor y la vida; pero había empezado a morir mucho antes; hace tres años falleció su mujer, Luz, con la que vivió toda la vida, en la libertad y en el destierro; él creyó siempre que la enfermedad de Luz, que se olvidaba de apagar las luces de la casa, en Madrid, era una simple distracción, e incluso le compró artilugios con los que dominar las consecuencias de su sordera. El poeta del compromiso, del amor y de la alegría, sintió luego que, en efecto, esas ausencias eran debidas a un alzheimer que inundó la casa de desolación y de huida. Se fue con ella, de nuevo, a Montevideo, y allí la cuidó hasta que finalmente le dejó del todo. Y le dejó malherido. Benedetti tuvo algunos momentos de alegría después, como cuando Hortensia Campanella, su biógrafa última, le entregó el manuscrito en el que se condensa la vida entera del escritor que nos ha dejado. Él ironizó ante tanto papel, y delante de Ariel, su fiel ayudante, dijo: "¿Tanto he hecho?" Pero su alma estaba herida; seguía escribiendo, poemas, haikus, animado por su editor de poemas, Chus Visor; tenía la casa llena de literatura; en un tiempo él fue política, enteramente, sus poemas estaban al servicio de la rabia que le produjeron las dictaduras del sur, la suya, la uruguaya, que le persiguió a muerte, y la argentina, que fue cómplice de aquella y también quiso matarle. Mató a un amigo suyo, el líder político Zelmar Michelini, y esta muerte fue un símbolo de las muertes que hubo antes y después en la vida acosada de hombres como él. Luz fue su bastón. Y Palma y Cuba y Lima sus lugares de exilio; a los tres les guardó siempre gratitud; fue un gran defensor de la Cuba de Fidel, por eso mismo, pero jamás utilizó esa afinidad para discutir, en los últimos tiempos sobre todo, lo que en esa revolución que él quiso se fue torciendo. Era un hombre cordial, enteramente, pero era un tímido absoluto. Los que le conocieron en España le recuerda, por ejemplo, en la Feria del Libro de Madrid, puntilloso, anotando con palotes los libros que firmaba; y le recuerdan rechazando el pescado con espinas y en general las tonterías; era un conversador tranquilo; llegaba a los sitios con su maletita marrón gastada, y dentro llevaba siempre poemas o cartas, en esos momentos en que cumplía compromisos parecía a la vez el escolar que fue y también el oficinista. Su apariencia era la de un juez de paz, pero nunca hubo paz dentro de su alma, ni siquiera cuando se le vio feliz, con sus manos a la espalda, con su mirada desvaída por las lentillas, con su bigote largo e invariable a lo largo de una vida en la tantos se enamoraron al tiempo que recitaban sus poemas o escuchaban las canciones que hicieron con sus versos su paisano Daniel Viglietti y el catalán Joan Manuel Serrat. Con Viglietti tiene una anécdota que se parece a algunas de las que le convertían también en un escolar huidizo al que le asustaba la fama, al tiempo que le agradaba que algunos, ante sus recitales multitudinarios, le dijeran que parecía una estrella de rock. Hubiera sido incapaz de cantar, pero un día se encontró con Viglietti en París, en un aeropuerto, y Daniel le dijo a Mario: "Estoy haciendo música para sus poemas". "Y yo estoy haciendo poemas". Entonces el poeta se quedó pensando, y añadió, riendo como reía, como para no molestar: "Tenemos que hacer algo con esta casualidad". De esa casualidad nacieron conciertos, libros; eran como dos en la carretera; cuando vimos a Viglietti en Montevideo, en el entierro de Idea Vilariño, a mediados de abril, la gran amiga generacional de Mario, el cantante nos dijo: "Y lo de Mario. Estamos tan mal, y vamos aún a lo peor". Se apaga la voz de su compañero, pero quedan la voz de las canciones. Montevideo fue su último sitio, y fue casi el primero. Su largo recorrido por la vida conoció una interrupción terrible, cuando los médicos le detectaron tumores que aconsejaron operación, en el Hospital XII de Octubre de Madrid. Allí le atendió, entre otros, el doctor José Toledo, que le conocía, y todo el mundo se desvivió por él como si no fuera tan solo un enfermo sino un padre, o un hermano, el hombre que había iluminado con sus versos (de amor, de política, de tierra, de aire) la vida de cualquiera. Un día, poseído por el dramatismo al que a veces lo llevó su pesimismo, el que también está en sus poemas, y en sus narraciones, Mario decidió abandonarse. Como hubiera dicho Idea Vilariño, que le precedió en la muerte, empezó a decir para qué. Detrás de esa decisión de no seguir hay algunos versos, como estos: "Me he ido quedando sin mis escogidos/ los me dieron vida/aliento/paso/ de soledad con su llamita tenue/ y el olfato para reconocer/ cuánta poesía era de madera/ y crecía en nosotros sin saberlo/ Me he quedado sin proust y sin vallejo/ sin quiroga ni onetti ni pessoa/ ni pavese ni walsh ni paco urondo/ sin eliseo diego sin alberti/ sin felisberto hernández sin neruda/ se fueron despacito en fila india". En ese clima de desolación en el que lo pusieron la enfermedad y su porvenir Mario descuidó su aspecto, dejó de afeitarse, y alguien le dijo, una madrugada: "Así no puedes estar. Tú eres guapo, un hombre así parece enfermo. Ya no lo estás". Le bastó. Al día siguiente se rasuró del todo, se puso de limpio, y cuando este amigo le visitó otra vez y se hizo el distraído sobre su nuevo aspecto, el viejo poeta revivido le llamó la atención y le dijo: -¿No te has fijado que hoy sí me afeité? Era un hombre insobornable, el más comprometido de su tiempo. Su muerte deja en silencio mustio su época, su ejemplo y la raíz de sus versos. Pero los muchos que le cantan no lo dejarán, como él decía del verdadero amor, en lo oscuro.
El poeta del compromiso
Muere Mario Benedetti después de una larga vida de lucha contra la adversidad y en defensa de la alegría
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5/17/2009 05:29:00 PM
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Su voz profunda, se queda, en los corazones de los hombres y las mujeres que aman la vida y aman la libertad. Que mejor homenaje que leer sus extraordinarios poemas, el que cantó como nadie la importancia de la mujer, del amor y de la vida libertaria.
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5/17/2009 05:11:00 PM
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ALTA TRAICIÓN
No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.
CAVERNA
Es verdad que los muertos tampoco duran
Ni siquiera la muerte permanece
Todo vuelve a ser polvo
Pero la cueva preservó su entierro
Aquí están alineados
cada uno con su ofrenda
los huesos dueños de una historia secreta
Aquí sabemos a qué sabe la muerte
Aquí sabemos lo que sabe la muerte
La piedra le dio vida a esta muerte
La piedra se hizo lava de muerte
Todo está muerto
En esta cueva ni siquiera vive la muerte
De "Islas a la deriva, 1973-1975"
COPOS DE NIEVE SOBRE WIVENHOE
Entrecruzados
caen,
se aglomeran
y un segundo después
se han dispersado.
Caen y dejan caer
a la caída.
Inmateriales
astros
intangibles;
infinitos,
planetas en desplome.
Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.
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5/14/2009 11:06:00 PM
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5/14/2009 02:55:00 PM
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4/27/2009 10:22:00 PM
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La versión original.
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4/26/2009 04:57:00 PM
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Un corazón suspendido
en un frasco de vidrio.
Flotando pequeño,
clavado por alfileres
como el corazón de una muñeca:
ausente, turbio,
sin conciencia
de su propio abismo.
Jamás confíes en un corazón
que reposa en un cubo de hielo.
Porque al sacarlo,
creerás que se mueve
y digo creerás porque sólo será
como las muecas
de la primera víctima de las películas
de terror
y que resultan ser
uno de esos movimientos espasmódicos,
involuntarios,
posteriores a la muerte
en el momento justo
en que el alma
encuentra el túnel de luz
y por allí se va.
Si ves a un corazón en una hielera,
huye:
Porque al primer descuido,
pretenderá despojarte
de esa vida
que no tiene.
............................................................
El amante es el que da las batallas;
el amado, en cambio, pobrecito,
no es más que un ser imaginario.
Piedad Bonnett
Si es de aquellos que insiste en compartir
al ser amado con otro,
debe tener cuidado
de no perder tanto en la repartición.
También debe cuidarse
de no ser injusto con el tercero
ya que esto hablará muy mal de usted frente al amado,
definiéndolo como un ser
posesivo o egoista.
Así pues, sugerimos,
que si va a entrar en esta tormenta de pasiones,
excusas por orden alfabético,
llantos contra la almohada,
náuseas, taquicardia
y arrebatos de celos,
lo haga de la manera más digna posible.
No caiga en la tentación
de creerse original e incomprendido.
Situaciones así vienen sucediendo
desde la creación del mundo.
Le proponemos, por ejemplo,
dividir el cuerpo amado
en partes más o menos iguales
(es importante que en la división
sean tomadas en cuenta las preferencias,
así como el uso que del cuerpo amado
tengan o deseen tener las partes involucradas).
Por ejemplo:
cuadril derecho, cuadril izquierdo,
uno para mí, uno para ti.
Muslo derecho, muslo izquierdo,
uno para ti, otro para mí.
Hoyuelo en la mejilla, tuyo,
lunar en el hombro, mío.
Trate sí,
de balancear el objeto de su deseo compartido
de manera tal
que ninguno de los comensales
quede supeditado a un solo lado del cuerpo,
ya que esto podría afectar sus cualidades amatorias,
haciéndole sentir a su adorado
además de cierto grado de culpa,
un terrible desconsuelo en el lado contrario.
También tome en cuenta que,
aunque usted no lo sepa,
puede haber más personas involucradas
en esta sufrida maraña de amor.
(Porque aun cuando usted cree
que es el único con una doble vida
jugando a ocultar lo que es obvio,
tal vez su pareja original
también esté haciendo lo mismo
y, en vez del segundo del primero,
usted termine convirtiéndose
en el segundo del segundo del segundo.
o hasta en el tercero del segundo del primero
y así sucesivamente
en combinaciones infinitas.)
Pero nunca olvide, nunca,
ni en el momento más arrebatado
de este accidente sublimado del destino,
que sea en cuerpo o sea en alma,
todos los implicados terminarán
haciendo el amor
en la misma cama.
El fantasma de Miss Departamento Vargas
insiste en perseguirte
buenísima,
brutísima,
te persigue por el cuarto de hotel
mientras se quita la ropa
o él se la arranca
y ella a él,
brutísima
pero animosa
y tratas de no pensar en lo mil veces temido
de no ver
lo que nunca tendrás.
Y te imaginas la escena
con una celeridad pasmosa:
el hombre que has querido conocer
y apenas has conocido
en el sentido más bíblico
está allí,
con el ombligo perfecto
y la ilusión de luchar
por la infancia abandonada
de la buenísima brutísima
pero briosa
y lo escuchas gimiendo, pidiendo, acabando
siempre más que contigo.
Y Miss Departamento Vargas
no tiene idea
de quién es Calderón de La Barca
o tal vez le suena
aunque no lo ubica.
Y Miss Departamento Vargas
tampoco tiene idea
de quién es ese hombre
y no le importa
y a él tampoco
y están allí,
quitándote desde hace tanto
lo que no es tuyo.
Y te persiguen por el jacuzzi,
por la cama en forma de almeja
por los pliegues de satén
por cada gota de sudor y cada jadeo
y la odias con toda tu alma
y lo odias con toda tu alma
y te odias con toda tu alma
y piensas de nuevo
qué desgracia ésta
la de tener sensibilidad.
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mharía vázquez benarroch
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4/26/2009 02:14:00 PM
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